De Mariangelic Schärrer Favier

Escrita en el 2017    

                                                                                                             

De la urbe a la isla

"Someterse a las propias limitaciones es vivir encarcelados"

 

“Más allá de darle una interpretación geográfica a esta pieza teatral, el objetivo se centra en la percepción de lo que somos y lo que vivimos basado en la expansión y restricción. La urbe representa la apertura, independencia, desapego. Confusión y caos, si ese esparcimiento es descontrolado. Mientras que la isla, su lado opuesto, es el antagonista que se aferra a creencias, limitaciones psíquicas y sociales vividas, por voluntad propia o por imposición. Entrelíneas, de la urbe a la isla invita a la reflexión sobre todos aquellos temas o condiciones de vida que por convicción o exigencias, viven en el encierro y salir se convierte en una utopía”  

Personajes:

 Valeria Pietri: Actriz cotizada, luce joven, 40 años de edad. Presumida, coqueta, extrovertida y efusiva. 

Mónica Pietri: Actriz de teatro aficionada. Unos 3 años más joven que su hermana Valeria. Conservadora, áspera y algo retraída.

Carola: Una mujer incógnita que llega para hacer la limpieza del teatro. 

 

Primer Acto

Primer cuadro  

 

(La escena se desenvuelve en un teatro durante el ensayo de las dos hermanas. La obra que están ensayando es una adaptación de los papeles líricos de Aquiles Nazoa. Sobre el escenario hay elementos que se ubicaran de acuerdo a la puesta en escena. Mónica está sentada reparando una mesa mientras que, Valeria, cose un vestido, estudia algunas palabras en francés de un libro y, escucha música a todo volumen)

 

 

Mónica: ¿puedes bajar el volumen de la música? 

 

Valeria: ( Apaga completamente la música) ¿No te he contado? Un nuevo Adonis ha llegado a mi vida.

 

Mónica:  Sí ¡Qué maravilla!

 

Valeria: ¿No te da curiosidad?

 

Mónica: Ahora estoy ocupada.

 

Valeria: Escúchame, que es una historia romántica.

 

Mónica: Si quieres contarlo, cuéntalo. 

 

Valeria: Se trata de un muñeco que escribe para la columna internacional de una reconocida revista online en la sección de artes y espectáculos ¡Es músico! Y lo más prometedor… ¡Es propietario de un café teatro en Paris y España!

 

Mónica: Suena bien.

 

Valeria: No es difícil fijarse en mi.

 

Mónica: Claro, eres tan encantadora ¿De dónde lo sacaste? (Pausa)

 

Valeria: ¿Mi encanto?

 

Mónica: Al fantoche.

 

Valeria: De la caja de Pandora ¿Aterrador no?  Como si las personas se sacaran de algún sitio ¡Se consiguen hermanita!

 

Mónica: El hablar mal se contagia. Desde que llegaste de Buenos Aires, tienes ese acento porteño que a mi madre no le gustaba... ¡Qué bueno, que yo ya lo perdí!

 

Valeria: Deberías sentirte orgullosa.

 

Mónica: No entiendo cómo te dieron ese papel en el grupo de Teatro Escarlata.

 

Valeria: No te hagas mala sangre, igual no me sirvió de nada. 

 

Mónica: Ya lo creo. Por cierto ¿Dónde conociste al fulano periodista?

 

Valeria: La curiosidad te carcome. En el festival de cine, en Locarno, Moni.

 

Mónica: ¿Te pusiste la máscara? 

 

Valeria: Debo sentirme digna de una ganada envidia.

 

Mónica:  Creo que deberías irte a Paris.

 

Valeria: Yo creo que deberías cortarte las venas o emigrar a otra zona de confort. La compañía se viene abajo. Van a vender el teatro.

 

Mónica: Eso se veía venir. No me sorprende.

 

Valeria: ¿Y el divorcio cómo va?

 

Mónica: Cuando pienso en eso no sé ni para qué existo. Cambiemos de tema.

 

Valeria: De ninguna manera querida hermana, es un tema que me interesa, me preocupo por vos.

 

Mónica: Deberías preocuparte por aprenderte los parlamentos del libreto.

 

Valeria: Ya habrá tiempo para eso. Esos parlamento son imposibles de memorizar… (Cambiando bruscamente de actitud) ¡Me palpita el corazón!

 

Mónica: Por supuesto, a ti siempre te palpita algo Valeria.

 

Valeria: Resolvamos el pasado y hagamos teatro en Paris ¡Acompáñame! El teatro lo venden. Los chicos se van, ya tienen contratos con otros teatros, conexiones con otras compañías. Sos muy talentosa Mónica. Deberías brillar con fuerza, así como yo. Aunque no sé porque te digo todo esto. ¡Eso sería algo imposible para vos! 

 

Mónica: Siempre me ha sorprendido tu capacidad de cinismo. Punzante y frío. Sabes muy bien que me ha costado alejarme de todo esto. He vivido mucho tiempo aquí, estoy acostumbrada. Le he dedicado a este teatro parte de mi tiempo y mi paciencia, he pintado puertas y ventanas, reparado muebles. He cuidado de nuestros padres…

 

Valeria: Gracias por eso... (Nostálgica) Aunque hay mucha gente que no sabe qué hace, ni para qué lo hace.

 

Mónica: Se deben aceptar las propias limitaciones y eso algo que definitivamente no has aprendido. 

 

Valeria: (Indiferente al comentario) ¿Entonces comencemos a ensayar?

 

Mónica: ¿Sabes si Mauricio trajo la pistola?

 

Valeria: Sí. Está en el bolso gris.

 

(Valeria sale de escena. Las dos se preparan para el ensayo, Valeria hace le papel de la poetisa y Mónica la de guardia civil)

 

Poetisa: En aquellos tiempos estaban muy baratas las cosas. Teníamos una casa de flores que sólo nos había costado a razón de un sufrimiento insignificante el metro cuadrado. Figúrese cómo estarían las cosas de tan baratísimas entonces, que yo tenía una hermana llamada Lilia. A la que no llegue a conocer porque se murió aprovechando lo barata que se había puesto la muerte por aquellos días.  

 

Guardia civil: ¿Por eso tuvo que asaltar el bazar del árabe? ¿Qué me cuenta? 

 

Poetisa: Mi padre pagó en cómodas cuotas la muerte de aquella niña: todos los días al llegar del trabajo, lloraba un poquito sobre el hombro de mi madre. Y en cosa de cinco meses estuvo saldada la deuda con la muerte, cosa que no se puede hacer hoy en día. ¡Todo está ahora tan caro! ¡Con decir que las lagrimas están reguladas por el departamento de control de precios! 

 

Guardia civil: déjese ya de charlatanería, a la cárcel, vamos…

 

Poetisa: Lo cierto es que el buen hombre, mi padre, tenía un exquisito olfato comercial, los domingos nos llevaba a mágicos mercados donde los campos con sus correspondientes ríos y colinas se vendían a dos paisajes por centavo.  

 

Guardia civil: tendré que llamar a mi compañero, no quiero llevarla a la fuerza. 

 

Poetisa: Es mi destino, y si me diera a elegir, robaría un botín de aromas y paisajes como mi padre. Pero tengo hambre y no consigo empleo. (Suena el celular de Valeria).

 

Valeria: Otro mensaje de Monsieur Flaubert.

 

Mónica: ¿Apellido Flaubert?

 

Valeria: Sí, apellido Flaubert.

 

Mónica: Es el mismo apellido de un amigo de Donatello, un músico talentoso y algo alternativo que conocimos hace mucho tiempo en España, creo que te había contado…

 

Valeria: (Saca su celular y le muestra la foto) Es él.

 

Mónica: ¡No!

 

Valeria: ¡Si!

 

Mónica: ¡No, qué cambiado!

 

Valeria: Sí. !Es él!... El que me está invitando a Paris y el que me ha conseguido el casting para participar en una película burlesca que se va a filmar en unos 6 meses. Pensé que podrías venirte conmigo y así audicionas también para un papel.

 

Mónica: (Aturdida, confundida) Yo también lo conozco. Sí claro, nos conocimos en ese viaje de aniversario que hice a España con Donatello... Voy al baño.. Por aire fresco y... Por mi almuerzo. (Mónica sale de escena, se apagan las luces)

 

Segundo cuadro:

 

(Las actrices conservan el mismo vestuario, quizá un cambio de peinado o algún accesorio extra que de la impresión de que han hecho una pausa larga) 

 

Valeria: Mónica ya lo decidí. Después de la última función me voy a Paris.

 

Mónica: No habrá dernière, además…Creo que ni siquiera llegaremos a la premier.

 

Valeria: ¿Qué decís? 

 

Mónica: No creo que haya función. Tenemos muy pocas reservaciones. Escuché a la chismosa de Matilde hablando con el “señor, el excelentísimo director”.

 

Valeria: ¡Siempre es así!

 

Mónica: ¿Siempre es así qué? ¿Qué escuche los chismes?

 

Valeria: La estadísticas pelotuda.

 

Mónica: Lo de pelotuda está de más… Más respeto arpía siniestra (Pausa)... Esa frase era típica de Papá: “Qué pelotuda que sos”… (Pausa) Te pareces tanto a él, en todos los sentidos. 

 

Valeria: Papá era un hombre muy noble, de ideales firmes, convincente, triunfador. Con sangre europea en sus venas. Yo sólo vine a visitarte, a ver cómo te iba en tu carrera de actriz frustrada y... Mira con lo que me encuentro. Una hermana fracasada, trabajando para un pobre teatro sin público, con un marido controlador ¡Igualmente frustrado!…De salario mediocre. Eso fue lo que vos elegiste.

 

Mónica: ¿Por qué eres así? Yo no te he hecho ningún daño. Las puertas de mi casa siempre han estado abiertas para ti y para tu ego. A pesar de que siempre he sentido en ti un extraño resentimiento. No entiendo por qué regresaste a la isla, ahora vienes a trabajar en este grupo de teatro, persiguiéndome, espiándome…

 

Valeria: Sabes que no puedo quedarme sin hacer nada y ahórrate la segunda parte porque son puras boludeses.

 

Mónica:  Claro, debe ser fastidioso para ti escuchar lo que siento…

 

Valeria: (Arrogante) Nunca pensé que el olvido doliera tanto.

 

Mónica: Fuiste tú, la que se alejó de nosotros.

 

Valeria: Lo de nómadas lo llevamos en la sangre, y aunque te adjudiques esa actitud de desprecio, sé que mueres por aparecer en la pantalla grande y ganar money. 

 

Mónica: Quería tantas cosas… !Conocer Paris! ¡Vivir en Argentina!... ¡Hacer teatro en Madrid!... !Salir de la isla!. En fin...

 

Valeria: ¿De verdad?

 

Mónica: ¡Sí!... Quise estudiar artes escénicas como tú… Pero no lo logré, me quedé aquí y terminé mi carrera de ingeniería civil.  Lo que papá siempre quiso.

 

Valeria: Te quedaste en esta isla porque así lo quisiste. El amor de….

 

Mónica: (La interrumpe) ¡Ay qué alivio!... Muy reconfortante tu comentario. ¿Quién iba a cuidar de nuestros padres? ¡Tú no! No... No tenía corazón para dejarlos aquí solos. Además tampoco quería dejar a…

 

Valeria: (Cambiando drásticamente de tema) …Somos compañeras de oficio ¿no? Vamos, vení conmigo, estoy totalmente convencida de que podes brillar… ¿Recuerdas nuestro primer espectáculo en el bar del Joker? (aplaude)... Bravo, bravísimo, señoras, señoritas y señorones  …. Tengo el gratísimo honor de presentar en exclusiva a las sensacionales…

 

Mónica: ¡Éramos unas renacuajos!

 

Valeria: Unas artistas, siempre lo hemos sido, yo mejor que vos, por supuesto.

 

Mónica: ¡Ridícula!

 

Valeria: ¡Canta! ¡Canta!

 

(“Cantan y bailan la canción "Sway Dancing". Antes y después de la canción deberá haber algo de complicidad y melancolía entre ellas)

 

Valeria:  Así es… ¡Mister Flaubert vive ahora vive en Paris!

 

Mónica: Tienes que irte, seguir brillando, como tú misma dices... (Entusiasmada) ¿No te he contado? He tomado el puesto fijo que el Ministerio me había ofrecido. Ya es hora de alejarme de todo esto y seguir con mi carrera. Esta será la última función para mi y listo. (Mónica sale de escena afligida)

 

 Valeria: ¡Mónica, espera!... Esta no puede ser la última función.

 

Tercer cuadro

(Otro día de ensayo. Las dos actrices  están desmaquillándose)

 

Valeria: El ensayo general quedó bastante bien, a pesar del cambios de luces.

 

Mónica: Un desastre, la verdad es que no quedé muy convencida.

 

Valeria: ¿Viste como Miguel Ángel Prado te miraba? Se derrite por vos.

 

Mónica: ¡No exageres!

 

Valeria: Cuentan por allí, que trabajará en el musical más esperado del año.

 

Mónica: ¡Ah! En la versión descompuesta de Hamlet. A Shakespeare le daría un soponcio si lo llegase a ver.

 

Valeria: ¡Qué conservadora que sos!

 

Mónica: Soy crítica ¡Al cesar lo que es del cesar!.. Los directores modernos deberían tener menos imaginación (Risas).

 

Valeria: Antonia me dijo que en el bar del Joker necesitan dos actrices para hacer algo de cabaret esta noche ¿Te ánimas vos?

 

Mónica: Sin vestuario, sin utilería, sin texto ¿Sin nada?... No creo.

 

Valeria: ¡Vamos mi Madame Butterfly! Tómate un respiro, que con nosotras basta, ensayamos alguna canción e improvisamos cualquier cosa. Por cierto, ¿Por qué no llegaste al ensayo hoy en la mañana? “El señor excelentísimo director” estaba insoportable.

 

Mónica: Me imagino, siempre tan comprensible.

 

Valeria: ¿Qué te pasó? Te escribí y nada.

 

Mónica: Estaba con el abogado. A él ya se lo había dicho, que quizá no llegaba al ensayo. Donatello no me quiere dar el divorcio. Se negó a firmar, hizo todo un teatro delante de los abogados. Al parecer el actor es él y no yo… ¿No es así come hombres?

 

Valeria: No me digas que ya vas a empezar, habíamos hecho las pases ¿O no? No quiero discutir por esa nimiedad.

Mónica:  ¿Nimiedad? ¡Te parece eso una nimiedad!...Me debes una buena confesión.

 

Valeria: Yo creo que él confundió la situación, se sinceró conmigo y me dio pena por él…En el fondo, está clarito de que te sigue amando.

 

Mónica: Dentro de tanta confusión casi le abres las piernas ¿Por eso te regresaste de Buenos Aires? ¿A cagarme la vida?

 

Valeria: Hermana por favor no seas esquizofrénica. Además vos sos la única que puede cagarse la vida. ¡Vos misma!

 

Mónica: ¿Cómo llegas a esa grandiosa conclusión?

 

Valeria: Moni, no soy una mujer cualquiera, soy un ser humano,  soy tu hermana y soy actriz. 

 

(En la siguiente escena se rompe la cuarta pared (Aparte). Cada vez que un personaje habla, el otro se congela).

 

Mónica: ¿Quieren saber qué fue lo qué pasó entre Donatello y yo? Ah… ¿Y mi hermana?, por supuesto. (Reviviendo con alegría) Entramos a la sala 5… 10… 15 personas hasta que se llenó… ¡Allí estaba él!, Donatello Arena. Yo estaba sentada en la segunda hilera de butacas con mi hermana y... Él estaba delante de nosotras.

(Nerviosa) No, no, no…. Así no puedo empezar. Hablar de Donatello es hablar de mi primer amor, ya sé. Sí, lo sé. Esto suena patético, un lugar común… Pero, asquerosamente inevitable. El primer amor siempre va a ser empalagoso. Demasiado dulce, (seca) romántico, quizá…Descubrir ese primer amor en una simple noche de teatro y contemplar ese recuerdo y revivirlo, me debilita... Ese pasajero recuerdo es placentero y funesto a la vez. Fue fácil enamorase de Donatello y es complicado deshacerse de la costumbre… Un agradable timbre de voz, guitarra al lado, un amplio repertorio de los clásicos del rock y las hormonas aceleradas, sedientas de adrenalina... Esos fueron los ingredientes perfectos que iniciaron esta odisea. Ahora son 15 años de ensayo, manías, preguntas, caminos contradictorios y miedo al desapego. (Suspiro y congelada).

 

Valeria: ¿Quieren saber qué fue lo que pasó entre Donatello y yo? Ah.. ¿Y mi hermana? Donatello siempre ha sido un baboso, nunca me gustó para mi hermana. Es uno de esos boludos que pensaba cambiar el mundo con su patética guitarra y esa voz desafinada. Mi hermana tenía 16, no fumaba, no tomaba, dedicada día y noche a sus estudios. Una niña buena… Y yo, claro 19 años… Extrovertida y muy despierta. Sobre todo popular eh… Siempre supe lo que quería hacer en la vida y nunca pensé que fuese fácil.... Siempre termino hablando de mi… En fin. Estaba sentada al lado de mi hermana en la segunda hilera de butacas del Teatro Municipal. Fuimos a ver la Gaviota de Anton Chejov. A las dos nos gustaba mucho esa obra. (Risas)… Entraron a la sala 5…10…15 personas hasta que se llenó y, entre esas personas estaba: 

¡Donatello Arena!... (Congelada). 

 

Mónica: En la pausa nos vimos, cruzamos miradas y casualmente él estaba con unos amigos que mi hermana conocía, nos presentaron y seguidamente hubo una química difícil de explicar...  Al acabar la función decidimos salir juntos a un local de la zona para escuchar una banda de rock que tocaba en vivo canciones de Led Zeppeling. (En secreto) Esa noche me fui sin el permiso de mi hermana. (Con importante énfasis) ¡Me liberé!, ¡me revelé!…

 

Valeria: ¡Qué bárbara! Esa noche, a pesar de que le dije que, quería ir a otro sitio porque unos amigos me esperaban allí…  !No! Ella se fue a ese local ruidoso, con el querido Donatello... A pesar de estar bajo mi custodia y protección, uff… ¿Qué pasó?, se fue… ¡Sin mi permiso!... (Con importante énfasis) !Se liberó!,  ¡se reveló!... (Congelada)

 

Mónica: ¡Valeria se enfureció!…(Congelada)

 

Valeria: ¡Me enfurecí!…(Congelada)

 

Mónica: Desde ese día Valeria detesta a mi ex marido. Ella piensa que él ha robado su lugar... Después de ese día empezamos a distanciarnos, más y más…(Congelada)

 

Valeria: Después de ese día Mónica cambió… Ya no hablaba conmigo o me pedía opiniones. No salíamos juntas. ¡Me abandonó! (Congelada)

 

Mónica: ¡Ella piensa que la abandoné! (Congelada)

 

Valeria: Regresé después de tantos años y observé la deteriorada relación de mi hermana con él. (Congelada)

 

Mónica: Regresó y se dio cuenta que mi relación con él después de tantos años estaba bien deteriorada. (Congelada)

 

Valeria: Y una noche, en casa de pancho, el mejor amigo de Donatello.(Congelada)

 

Mónica: Y una noche en casa de Pancho el mejor amigo de Donatello que sé, siempre le he gustado…(Congelada)

 

Valeria: ¡Sucedió! (Congelada)

 

Mónica: ¡Sucedió! (Congelada)

 

Valeria: Creo que había tomado unas copas de más, Donatello se acercó a mi y empezó a contarme lo mal que estaba con Mónica, sobre sus desilusiones, frustraciones… En ese instante sentí una pena infinita por él, por primera vez sentí empatía con el hombre que había robado la complicidad que había tenido con mi hermana, antes de ella haberlo conocido.  En ese momento lo sentí honesto y vulnerable… (Congelada)

 

(En ese instante, se rompen los monólogos se descongelan y vuelven a la escena normal)

Mónica: Te aclaro que soy partidaria de la flexibilidad, puedo llegar a ser muy comprensiva, pero tú… Lo que hiciste con Donatello, es indiscutiblemente reprochable.

 

Valeria: Entre Donatello y yo, lo único que hubo fue un beso en desesperación, una necesidad meramente orgánica. Admítelo el primer amor no dura para siempre, pero sos testaruda… Sé que le coqueteaste a Flaubert y a Miguel. No aparentes ser lo que no sos Mónica. Quieres ser libre desde hace muchísimo tiempo y no te atreves. Estás sometida a tus propias limitaciones… Y por favor no te la des de ingenua, de paso, te vi mostrándole las nalgas a Roberto en el camerino.

 

Mónica: Entre Roberto y yo lo único que hubo fue una tocada de nalgas... “Una necesidad meramente orgánica como tú misma dices… ¡También en desesperación! (Sale de escena. Se cierra el telón)

 

Segundo acto

Primer cuadro

(Otro día de ensayo)

 

Mónica: Valeria ¿Qué pasó?... Estuvimos esperándote, mira que a las dos nos echan del teatro antes de la última función.

 

Valeria: ¡Todo es mentira!

 

Mónica: ¿Qué?

 

Valeria: ¡Paris! ¡Flaubert! ¡El casting!, ¡la película!... Todo es mentira ¡Me engañó! Cuando vos lo conociste ¿Era él el propietario de ese café teatro, verdad?

 

Mónica: Sí, nos conocimos en España. Donatello y yo fuimos a su restaurante, comimos tapas, tomamos vino…

 

Valeria: Bueno, el bar sigue funcionando en España y en Paris, pero ahora es un burdel ¡Un night club! ¡Un bar de Stripes! ¡Un prostíbulo! ¡Qué se yo!

 

Mónica: Valeria, quizá haya sido una confusión ¿Te informaste bien?

 

Valeria: Claro que sí, moví mis conexiones en España. Averigüe con amigos en Paris y la supuesta productora está en bancarrota…

 

Mónica: ¿Qué quieres decir con eso?

 

Valeria: Lo que escuchaste. Se van a burlar de mi, mis amigos, mis enemigos, voy a hacer el ridículo… Dije que iba a grabar una película de renombre en París, no sé cómo me dejé convencer por ese charlatán. ¡Ahora estoy expuesta al ridículo!

 

Mónica: Soy capaz de decirte ingenua. Pero debo ser indulgente contigo.

 

Valeria: Se van a burlar de mi, ya casi oigo los comentarios… Las películas que el hombre ese produce son semi eróticas ¡Eso lo sabía todo el mundo!

 

Mónica:  No tiene sentido que te preocupes mucho, a veces igualan lo erótico con lo burlesco. ¡Te precipitaste Valeria!… Esa es la realidad. No sé cuando vas a aprender.  Apenas lo conociste y ya querías irte con él a la cama. Tirar todo por la ventana e irte a los teatros parisinos. 

 

Valeria: No me digas que es lo que me conviene ¡Lárgate de aquí! ¡Déjame sola!

 

Mónica: (Intrigante) Era encantador, el desgraciado ¿No?

 

Valeria: Nunca debí salir de Buenos Aires.

 

Mónica: Las luces empezaron a bajar para ti y nunca más te llegó un contrato atractivo para cine y televisión… Por ¡Envidiosa!

 

Valeria: Creo intuir cierto tono tranquilizante en tu timbre de voz hermanita frustrada... (Pausa) Tengo que confesarte algo. Monsieur Flaubert me había hablado de ti.

Mónica: ¿De mi?

 

Valeria: Sí, te recordó. Por un momento sentí celos de que te llevará a vos, sabes, de que terminaras con Donatello y de que fueses vos la que actuara en los teatros  parisinos. 

 

Mónica: Hay gente que por cualquier pendejada pierde la cabeza.

 

Valeria: Estoy envejeciendo, eso es todo.  Pensé que mi reaparición iba a ser algo sobrenatural.

 

Mónica: Nada de melodramas. No empieces con eso ¡Por favor!

 

Valeria: ¡Tenía que haberme ido a Broadway!

 

Mónica: O quedarte en el bar de Joker con Mike, el gringo mafioso (Ríe) Sirviendo tragos y cantando boleros en ingles.

 

Valeria: ¡Escúchame bien! Deberíamos quedarnos con este teatrito.

Mónica: Ahora si que me haces reír.

 

Valeria: Yo tengo unos buenos ahorros. Me quiero dar ese gusto.

 

Mónica: ¡Valeria!...Esté teatro ha perdido su brillo ¡No vale la pena!... Creo que mejor te iría en Broadway o en al canal de televisión que te llevó al estrellato.

 

Valeria: Es por culpa de la mala administración ¡Vos lo sabes!... El teatro no tiene la culpa. Entre las dos podemos levantar esto…¡La gente nos quiere y nos conoce!

 

Mónica: ¿Tú y yo? Eso suena muy rimbombante… ¡Grandilocuente!

 

Valeria: El teatro ya no es lo que era antes, la televisión se ha dedicado a producir bazofia y no quiero malgastar el resto de mi carrera actuando en estúpidas series de televisión o reality shows. Creo que en eso estamos de acuerdo ¿No? 

 

Mónica: Di la verdad, es que tu vanidad ya no te permite soportar que te den papeles pobres en series de televisión. 

 

Valeria: Sos una esquizofrénica pedante, insoportable, insulsa, frustrada, impertinente… Yo estoy re tranquila con lo que soy ¡Sabes!

 

Mónica: “Estoy re tranquila con lo que soy” …Nada más que una energúmena, vanidosa, envidiosa,  torpe e inepta…

 

Valeria: Basta, en qué nos estamos convirtiendo… ¡Mónica! Te desconozco.

 

Mónica: Quizás no soy lo que la gente y lo que yo misma espero de mi. vivo reprochándome lo que soy y lo que no he podido ser pero esta es mi piel, mi verdad, mi espectáculo… ¡Tantas expectativas puestas en mí! Toda la vida soñé con ser actriz. Creí salir de aquí, conocer otro mundo… ¡Seguir mis instintos!

 

Valeria: Deja de ser tan pesimista, vuelve a ser la misma de antes. ¡Olvida el divorcio ¡Olvida el nuevo departamento! ¡Olvida los rencores!... Trata de perdonarme, vivamos aquí y ahora. Conmigo o quizá sin mi, con esto… ¡Qué vendan el teatro! ¡Que se vaya todo a la gran mierda!... Comencemos de nuevo ¡Vente conmigo! Que esta sea nuestra última función y después agarramos el primer vuelo a Buenos Aires y partimos… (Pausa) !Tengo unos amigos a quienes les gustaría conocerte!

 

Mónica: Siempre he pensado que estás chiflada.

 

Valeria: Las dos estamos chifladas.

 

Mónica: En cierto modo, sí… Eh mira, Ya están a pagando las luces, tenemos que salir.

 

Valeria: Mañana estrenamos

 

Mónica: ¡Estoy nerviosa! Necesito dormir.

 

Valeria: Me gustan los textos de la poetisa pero le falta algo de carácter a mi interpretación.  

 

Mónica: Esta obra es una buena adaptación de los papeles líricos de Aquiles Nazoa.

 

Valeria: Es mi culpa que te hayan dado el papel de guardia civil, perdona.  

 

Monica: No hay papeles menos importantes, hay actuaciones mediocres.

 

Valeria: Lo haces muy bien (risas) pero... Deja de ser tan pragmática.

(Se apagan las luces del teatro lentamente. Salen de escena)

 

Segundo Cuadro:

  (Tras una corta pausa se escucha el golpe de una caída)

 

Mónica: ¡Valeria!... ¿Dónde estás? ¿Estás bien?

 

Valeria: ¡Ayúdame!...Apúrate por favor!... ¡Mónica, ven ayúdame! Me caí y no me puedo levantar, creo que me fracturé la pierna… ¡Prende las luces, por favor, no veo nada!

 

(Mónica se queda en escenario buscando las llaves dentro de su bolso)

 

Mónica: Lo que faltaba, bueno pero… ¿No podías bajar las escaleras sin caerte?

 

Valeria: ¡Parece que no! ¿No estás viendo?… ¡Apúrate!... ¡Ayúdame!

 

Mónica: Sí, ya voy ¡Espera!... ¡Qué trágica!

 

(Sale de escena y entra con ella agarrada de un brazo. Valeria está adolorida y la pierna no la puede mover. Mónica la sienta como puede en una silla)

 

Mónica: ¿Pero mueve la pierna para ver si tienes un hueso fracturado?

 

Valeria: ¡Tengo malas noticias!

 

Mónica: ¿Qué pasa?

 

Valeria: ¡No la puedo mover!

 

Mónica: (Nerviosa) ¿La pierna?

 

Valeria: ¡Sos boluda!... Lógico, la pierna ¡No la puedo mover!... Me duele muchísimo.

 

Mónica: Te dije que odio esa palabra ¡No me digas “boluda”!... Es tan irrespetuosa. Te gustaría acaso que te dijera Guevona a cada rato.

 

Valeria: ¡Uy no, ni te atrevas!

 

Mónica: ¡Espérate! ¡La puerta!... ¡Ay! déjame ver si la puerta está abierta. creo que no tengo la llave. 

 

Valeria: ¡Ay, no!...!Ay no!... Me duele ¡Qué dolor!...  Quedarnos aquí encerradas ni locas…Contigo menos ¿sabes vos que yo soy claustrofobica?

 

Mónica: No, pero no me digas que esa es otra de tus particularidades. ¡Siempre tú, tan especial!

 

Valeria: No seas insensata ¡Anda a ver la puerta! ¡Apúrate! Creo que me tienes que llevar a la clínica… ¡Urgente!

 

Mónica: ¡No exageres! Mira que he visto cosas peores, en la película de lazos de guerra a uno de los soldados se le ve el hueso y, ensangrentado se sigue arrastrando hasta que uno de sus amigos le inyecta un poco de morfina y..., voy. 

 

(Mónica sale de escena. Valeria se queda en escena y saca una botella de su bolso, que todavía lleva colgado. Mónica entra algo exaltada)

 

Mónica: ¡Traigo mal… Pero muy malas noticias!

 

Valeria: ¿Curioso, verdad? Bueno fuese que llegaras con buenas. 

 

Mónica: ¿Qué estás tomando?

 

Valeria: ¿Qué te sorprende?

 

Mónica: (Con expresión seria) Pensé que…

 

Valeria: ¡Échate un trago!

 

Mónica: ¿De Whisky?

 

Valeria: No, de Vodka. El Whisky siempre te deja muy mal olor. El Vodka es más discreto.

 

Mónica: Es que definitivamente tú no tienes solución.

 

Valeria: Deja la tortura y habla… ¡Que me duele muchísimo el tobillo! Ya descubrí el epicentro del dolor.

 

Mónica: Se habla de epicentro en geografía, desorientada.

 

Valeria: ¡Es que nunca te hablaron de simbolismos en tu vida! Estoy tratando de representar a través del epicentro ¡Un concepto!… ¡El punto máximo!… De dónde se origina el dolor ¡Este terrible dolor que estoy sintiendo en estos momentos!… Esto sólo se puede calmar con un poco de Vodka… Gracias al universo que siempre cargo mi Vodka en la mochila.

 

Mónica: Deja la retórica Valeria…

 

Valeria: ¡Nada de eso! Elocuencia hermanita, a eso le llamo yo…¡Elocuencia!

 

Mónica: (Acelerada) Espero que ahora te sirva toda la elocuencia que hay en ti, para llamar inmediatamente a Matilda y decirle que se regrese lo más pronto posible. Antes de que se monte en su bus, camino a su lejano, lejano pueblo.

 

Valeria: No hables tan rápido ¡Respira! Parece que los ejercicios de respiración no te sirven de nada… Has pausa, cuenta hasta 10, inhala, exhala…

 

Mónica: Quieres dejar la tontería de una buena vez y llamar…¡Saca el celular!

 

Valeria: ¡Qué insensible que sos! 

 

Mónica: Ah claro, es que tu lengua está en perfectas condiciones ¿Dónde está el celular? Porque llamaremos de tú teléfono… ¡Serás tú quien hable con Matilde!. Tú eres la culpable, la que originó todo, si no te hubieses caído por las escaleras nada de esto estuviera pasando.

 

Valeria: ¡Ay deja el melodrama!... Me haces llorar. ¿Qué planes tienes para el futuro próximo?

 

Mónica: Valeria no estoy para chistes ¿Tienes el número de teléfono de Matilde registrado? ¡Me imagino! Mira que mi celular se quedó sin batería hace más de dos horas y no traje cargador.

 

Valeria: (Cortante y sin emoción) ¡Yo tampoco tengo batería! (Se toma un trago de la botella)

 

Mónica: Estás jugado conmigo ¡Te digo que si Matilde se monta en el bus! ¡No regresa!... Te tocará llamar a Javier y nos va echar antes del estreno. Por favor, te lo ruego Valeria, deja el jueguito pesado, se te está subiendo el Vodka a la cabeza.

 

Valeria: ¡Qué no!, ¡que no es broma! Me quedé sin batería… Tampoco tengo el cargador conmigo y lo peor de todo es que sufro de Claustrofobia… ¡Es en serio! Para colmo me duele muchísimo el tobillo y es la única botellita de Vodka que me queda en la mochila.  

 

Mónica: (Se ríe, da saltos, se agarra la cabeza se suelta el pelo, empieza a delirar, y canta un bóleroReloj no marques las horas, porque voy a enloquecer, ella se irá para siempre, cuando amanezca otra vez. Nomás nos queda esta noche, para vivir nuestro amor, y tu tic-tac me recuerda, mi irremediable dolor, reloj detén tu camino, porque mi vida se apaga, ella es la estrella que alumbra mi ser, yo sin su amor no soy nada.(Se ríe con frenesí),

 

Valeria: ¡Mónica!... ¡Termínenos  con la payasada y piensa en algo! ¡No ves que esto es grave!

 

Mónica: ¡Grave! ¿Esto te parece grave? (Se toma un sorbo de la botella de Vodka) ¿A Vos?, ¿a la actriz de actrices?, ¿a la mujer más encantadora y cotizada de la noche a la mañana en esta extraña y marginada isla… ¿Como si fueses la única en el mundo? Sabes qué es lo que yo que creo… ¡Creo que planeaste todo esto para hacerte aún más famosa!... ¡Re famosa! Eso es lo que yo creo. También creo, que mañana saldrá en todos los titulares: “ Valeria Pietri, 24 horas en cautiverio dentro del teatro” (Agarra un papel que saca de su bolso) Noti dumbo, marcando el rumbo: La bellísima actriz Valeria Pietri que llegó de Buenos Aires para interpretar con su hermana la “Don nadie” una adaptación de los papeles líricos de Aquiles Nazoa, sufrió la pasada noche un severo accidente, debido a la…

 

Valeria: ¡Basta, basta!… No te sigas haciendo la víctima, yo sé que mi sola presencia te repugna, te asquea. ¡Ojalá pudiésemos cambiar nuestras vidas radicalmente, sin la interrupción ni el ruido de la desilusión!

 

Mónica: (Tomando otro trago de la botella) ¡Qué poema!, ¡bravo!

 

Valeria: Eh ¡No me dejes sin mi analgésico por favor! No quiero ponerme agresiva.

 

Mónica: ¡Compartir! ¡Compartir! ¡Compartir!... Creo que ese es un verbo muy difícil de conjugar para ti querida hermana. “Una nueva vida que empieza…A vivir con conciencia … Nunca es tarde…” Odio esos libros y esas frases de autoayuda. Odio no tener la voluntad de vivir mi vida, sin pensar que dirán los demás, odio ese servilismo en mi… ¡Esa eterna sumisión! (Agarra de nuevo la botella)

 

Valeria: Deja de atormentarte ¡Sin necesidad!... Y sobre todo, deja mi botella tranquila, ya te lo dije, soy capaz de pelear hasta la muerte por ese último sorbo que definitivamente no pienso compartir. (Mónica se queda en silencio) ¿Qué estás maquinando?

 

(Mónica se queda callada y pensativa mirando hacia la ventana) 

 

Valeria: ¡Respóndeme!... ¿No piensas matarme verdad? Después de todo soy tu hermana.

 

Mónica: Cállate, creo que escuché voces.

 

Valeria: ¡Uf qué alivio!

 

Mónica: Afuera ¿Oyes?... Se escucha el ruido de un grupo de personas.

 

Valeria: Acércate hasta la puerta, grita para que nos escuchen…

 

Mónica: ¡No!

 

Valeria: Anda Mónica ¿Qué pasa?

 

Mónica: ¡No! Me quiero quedar aquí.

 

Valeria: ¿Cómo?

 

Mónica: ¡Lo que escuchaste!

 

Valeria: Estás totalmente loca perdida, yo voy…

 

(Intenta pararse pero no puede, vuelve a caer en la silla, Valeria empieza a gritar desde su silla)

 

Mónica: Ya vuelvo.

 

(Mónica sale de escena. Valeria se toma el último sorbo de Vodka y busca dentro de su bolso algo para comer. Mónica regresa con una botella de sidra en la mano)

 

Mónica: Aquí está, sabia que en el refrigerador del camerino Javier guardaba una botella de sidra.

 

Valeria: ¡Estamos perdidas!

 

Mónica: ¡Estamos al descubierto!

 

Valeria: ¿Crees que para mañana tengamos suficientes reservas?

 

Mónica: ¿Para qué atormentarnos sin necesidad? Pase lo que pase, habrá función. 

 

Valeria: ¿Cómo estás tan segura?

 

Mónica: ¡Porque así es!... Pase lo que pase el show debe continuar, creo.

 

Valeria: Recuerdas la historia de la actriz Daniela Escalona. Cuando escuchamos en la pausa que su madre había muerto…

 

Mónica: Ni siquiera yo podía seguir viendo la obra,  y así salió a escena a interpretar a Nora…   

                                 

Valeria: ¡Como si nada hubiese pasado! Toda una figura… 

 

Mónica: Interesante conclusión.

 

Valeria: Es una conclusión lógica.

 

Mónica: Demasiada casualidad.

 

Valeria: No creo en las casualidades.

 

Mónica: A veces es bueno creer en algo…

 

Valeria: Siempre fuiste buena para aprender textos largos y complicados…

 

Mónica: Tú siempre cautivaste al público con tu sola presencia…

 

Valeria: Vos te los metes en el bolsillo por tu gracia y picardía.

 

Mónica: Demasiados halagos en pocos minutos. ¡Nos estamos volviendo mariconas!

 

Valeria: Controla tu vocabulario… ¡Habré la botella de sidra! Tengo sed y calor.

 

Mónica: ¡Ay! Tengo que buscar un sacacorchos, qué tonta ¡No sé si aquí hay!

 

Valeria: Busca en mi bolso de repente encuentras.

 

Mónica: De tu bolso puede aparecer cualquier cosa… ¡Hasta un espantapájaros!

 

Valeria: ¡Será un espanta hombres!

 

Mónica: (Saca un vibrador) Ay ¿pero qué es esto?

 

Valeria: un vibrador ¿qué te sorprende?, cada una tiene sus necesidades ¿no?

 

Mónica: Yo nunca tuve uno en las manos.

 

Valeria: Pues, ya lo tienes y cambia esa cara, que eso es algo muy natural, no te lo presto porque es antihigiénico, pero puedo regalarte uno si quieres de cumpleaños. 

 

Mónica: Estoy bien así, gracias.

 

Valeria: No todos los hombres me dan lo que necesito, además, algo tengo en la cara, un cartel en la frente que dice “soy una mujer re jodida”... Y los hombres huyen de mi, despavoridos…

 

Mónica: (Cínica) Es tu temperamento.

 

Valeria: ¡Me gusta jugar!

 

Mónica: Por eso nunca te toman en serio.

 

Valeria: Y qué quieres que haga, soy como soy, así soy...

 

Mónica: Ay mira, un analgésico 

 

(Se lo toma) ¿Conseguiste el bendito Sacacorchos?

 

Mónica: ¡No veo nada!

 

Valeria: Busca en el camerino ¡Seguro que hay uno!... Donde estaba la botella, busca allí.

 

(Sale de escena con la botella cerrada y vuelve con la botella abierta y dos vasos)

 

Mónica: ¡Misión cumplida!

 

Valeria: Tenías que haber trabajado en un circo.

 

Mónica: ¿Ya vas a empezar con las burlas?

 

Valeria: Lo digo por lo del acto de magia, entras con una botella cerrada y zas, llegas con la botella abierta, los vasos y un buen humor escalofriante. Como si algo más fuese a pasar, como si el acto de magia no hubiese terminado todavía. Tienes una carita…

 

Mónica: ¡Es que no ha terminado!

 

Valeria: Cuidado con lo que estás pensando… ¡Te tengo miedo!

 

Mónica: ¡Mira lo que tengo aquí!

 

Valeria: ¿Dónde? ¿Qué?

 

Mónica: ¡Un cargador de teléfono!

 

Valeria: ¿Será posible?

 

Mónica: Pero antes de poner a cargar el celular, un trago para mi y otro para ti.

 

Valeria: ¡Qué bueno que todavía no le has agarrado el gusto a  la bebida! Porque sino, imagínate…

Mónica: ¡Por primera vez me siento libre!

 

Valeria: ¿Libre de qué? Si estamos aquí encerradas como perritas en perrera municipal… ¡No salimos ni nos dejan salir!

 

Mónica: Libre de perdonarte, de perdonarme, de perdonarlos.

 

Valeria: Nos perdonamos y nos molestamos por cualquier cosa, somos bombas de tiempo…Somos las hermanas Pietri, ahora pon a cargar el celular, anda, mira que la noche es larga y mañana estrenamos. Yo necesito primeros auxilios y exijo algo de reposo.

 

Mónica: Ya voy…¡Deja el melodrama!

 

(Intenta conectar los celulares)

 

Mónica: ¡Ninguno de los dos sirve!

 

Valeria: ¡No!

 

Mónica: Ahora sí que lo siento ¿Cómo sigue tu tobillo?

 

Valeria: Se me durmió la pierna.

 

Mónica: Vamos a despertarla.

 

Valeria: ¡No, no me la toques por favor!

 

Mónica: ¡Perdona!

 

Valeria: ¡Déjalo! No tienes la culpa, es culpa de las circunstancias. (Pausa) Tengo calor.  A través de esa mínima ventana no entra mucho oxigeno, y con esa red, mucho menos, trata de quitar esa red. 

 

Mónica: Entran los mosquitos y nos devoran vivas. No hables mucho y respira, trata de pensar en algo hermoso, pero... Por favor, no uses ese aparato delante de mi. 

 

(Las dos se van quedando dormidas hasta cerrar los ojos, se apagan las luces de golpe y se escucha el sonido de 12 campanadas)

 

Valeria: (Alarmada) ¿Mónica?, ¿qué pasó?... ¿Mónica? 

 

Mónica: Estoy aquí, no sé qué ha pasado, las luces no prenden. 

 

Valeria: (Valeria consigue una linterna dentro de su bolso) ¡El fantasma de la opera! 

 

Mónica: Déjate de tonterías, podría ser un ladrón, sabes que la isla se ha vuelto algo insegura en estos últimos años.

 

Valeria: Recuerdas que cuando éramos chicas, nos contaban muchas historias sobre espíritus que están en la isla… Almas en pena.  

 

Mónica: Debemos tenerle más miedo a los vivos que a los muertos. Voy a prender las luces de emergencia.

 

Valeria: A los vivos los conozco yo, vengo de la urbe y siempre he tenido un sexto sentido para descubrir, si me iban a robar o no, he aprendido a vivir con delincuencia e inseguridad… 

 

Mónica: Un alma en pena, seguro que no es. 

 

Valeria: Entonces tú me dirás ¿Quién querría robar algo en este teatro desolado?

 

Mónica: La nevera, ropa, además la caja registradora que está en el primer piso está en buen estado… Silencio, alguien está bajando las escaleras. 

 

(Se escuchan pasos, y el ruido de una bolsa a la que se le están metiendo cosas) 

 

Valeria: Alguien está bajando las escaleras. 

 

(Monica ayuda a Valeria y se esconden como pueden) 

 

Carola: ¡Aquí lo que hay es puro trasto!

 

(Monica y Valeria se quedan paralizadas)

 

Valeria: Esa mujer se nota algo agresiva.

 

(Carola entra, sale y mete cosas en una bolsa negra)

 

Mónica: Parece que se está robando algunas cosas. 

 

Valeria: ¡Se ha robado mi vibra! 

 

Mónica: Tendrás que comprar otro, (risa nerviosa) …¿Salimos? 

 

Valeria:  ¿Qué? ¿Quieres salir herida? hasta donde yo sé no sabes nada de defensa personal.

 

Mónica: ¿Tú sí?

 

Valeria: Alguna vez hice algo para una escena en una película, pero muy básico…¿Y si es una loca que entró aquí por casualidad? ¿Han puesto algún manicomio cerca?

 

Mónica: La calle es suficiente manicomio para cualquiera. 

 

Valeria: Entraría por casualidad…

 

Mónica: De casualidad nada, seguro han forcejeado la puerta. 

 

Valeria: ¿Son más de uno?

 

Mónica: Seguramente.

 

Valeria: Tenemos que detenerla, así evitamos un robo y después podremos salir de este hueco caliente, no aguanto más,  pero tendrás que hacerlo tú solita, yo no puedo ayudar mucho. Por suerte el analgésico ya hizo algo de efecto, porque me duele menos el tobillo… Pero, no puedo hacer mucho esfuerzo. 

 

Mónica: Muy bien, armemos un plan.

 

Valeria: Soy toda oídos. 

 

Mónica: Yo la agarro, la siento en la silla y tú le amarras las manos.

 

Valeria: ¿Las manos? ¿Con qué?

 

Mónica: Con esto… 

 

Valeria: Con estás esposas de juguete. Pero tenemos que reforzarlo con algo…

 

Mónica: Con esta cinta. Primero las manos y después los pies. Yo la agarro por detrás.

 

Valeria: Sirvieron de algo los elementos de la guardia civil. ¡Viste!

 

Mónica: Sí Valeria, pero esto no es un juego…Se trata de nuestras vidas.

 

Valeria: Pero parece una señora mayor, es que no se ve bien. 

 

Mónica: Debe tener su edad, pero a mi me parece una mujer forzuda, mira con que energía tira las cosas a la bolsa. 

 

Valeria: Puede ser una loca que se escapó de un manicomio o de la calle, como vos dices, o viene de alguna pandilla de delincuentes, esos no tienen edad. 

 

Mónica: Pues ahora, loca, ratera o no, debemos hacer algo. ¿Escuchaste lo que te dije?

 

Valeria:  Sí, ¡te escuche!

 

Mónica: Silencio que se acerca, ya sabes, utiliza toda la energía que te queda. Vamos a salir ilesas de esto. Entonces… A la 1, a las 2 y a las 3... ¡Vamos!

 

(Mónica la agarra por detrás, la sienta en una silla, hay forcejeo, gritos y algarabía, todo deberá ser torpe y gracioso hasta que logran atarla) 

 

Carola: Van a pagar por esto, suéltenme, sabandijas.

 

Mónica: Aquí, tú eres la única sabandija.

 

Carola: No sé qué cosas raras andan haciendo en este teatro,  ¡pura vagabundería!

 

Mónica: ¿Ratera qué haces aquí?  Las luces no funcionan, las han apagado. ¿Cuántos son?

 

Carola: Hay un apagón en la ciudad y justo me tocó venir para hacer una una limpieza.

 

Mónica: Claro, ¿No le da vergüenza? a su edad. 

 

Valeria: Es el argot callejero, Mónica. Así hablan los rateros, de limpieza y apagones.

 

Mónica: ¿Quería dejar esto pelado y llevarse todo?

 

Carola: ¡Están locas! Yo sólo vine a limpiar…

 

Valeria: Y usted qué dice... Aprovecha venir a estás altas horas de la noche para hacer una limpieza, ¿cómo no? 

 

Carola: ¿Y ustedes? Tampoco parecen muy normales. 

 

Mónica: Yo llevo años viniendo a este teatrito y nunca la he visto en el mantenimiento. 

 

Valeria: Nosotras tenemos un arma, estamos armadas. 

 

(Mónica busca el arma de juguete del ensayo)

 

Carola: Que vengo a limpiar, recoger, organizar, trapear, sacar el sucio, no disparen por favor.  

 

Mónica: ¿No me diga ahora que es usted la señora que limpia?... Porque nunca la había visto por aquí, ya se lo dije. 

 

Carola: No, pero soy Carola, la prima de Matilda, quien me pidió que viniese a ayudarla porque ella tenía un compromiso importante, hoy por la noche, y le estoy haciendo un favor. 

 

Mónica: ¿Valeria tú le crees? 

 

Valeria:¿Qué hora es? 

 

Mónica: Son las 12 de la madrugada.

 

Carola: No pude desocuparme antes. 

 

Mónica: ¿Y esta es la mejor hora de entrar? como los rateros, a llevarse lo que no le pertenece. 

 

Valeria: Así es, usted metió en esa bolsa algo de mucho valor para mi, algo que en esta isla sería muy difícil de conseguir. 

 

Mónica: Eso da un poco de vergüenza, no sigas, el correo internacional sirve, puedes pedirlo en internet.  

 

Carola: Metí cosas sin mirar, me dieron la orden de recoger todo aquello que estuviese mal puesto. 

 

(Valeria busca entre la bolsa su vibrador)

 

Valeria: ¡Lo conseguí! 

 

Carola: ¡Qué es eso, muéstremelo! 

 

Mónica: Eso no importa ahora, insisto.

 

Valeria: Este no es tan barato, pero no creo que hubiese conseguido mucho dinero por él. Está viejo y muy usado. 

 

Carola: Si quieren le muestro mi cédula y acabamos con esto, pero tienen que soltarme. 

 

Valeria: Revísale el bolso y ve que no tenga ningún arma. Incluyendo cuchillos o navajas. (En ese momento se prenden todas las luces) 

 

Mónica: (Con cara de impresión y vergüenza, se dirige a Valeria) Ahora que la veo bien, yo creo que he visto a está señora de algún lado. 

 

Valeria: ¿Ah sí?, bueno no es de extrañarse, esta isla es pequeña y aquí todos se medio conocen no…

(Mónica ha conseguido la identificación, lee con atención y la mira detalladamente) 

 

Mónica: ¿No será usted familia de Pedrito Ramirez, alias el Joker? 

 

Carola: ¡Soy su hermana!

 

Valeria: Ups, creo que nos equivocamos... 

 

Mónica: ¿Cualquiera puede equivocarse no?

 

Valeria: Somos malas detectives.  

 

Mónica: Disculpe por favor, qué vergüenza señora Carola, pensamos que era… 

 

Carola: Una ratera, sí.

 

Valeria: Nosotras somos las hermanas Pietro.

 

Carola: La hermanas Pietro, ¿las hijas del argentino y de la señora Romelia? que en paz descansen.

 

Mónica: Esas somos, sí…

 

Carola: Acérquense un poco para verlas de cerca... (Las detalla de arriba hacia abajo) Las dos diferentes pero muy bonitas de cara, bonitas…Es que con estos lentes… No puedo ver bien porque tengo 5 de miopía en cada ojo y no veo nada, tengo que pagar por unos nuevos.

 

Mónica: Nos quedamos encerradas a lo que Matilde se fue.

 

Valeria: Cuando quisimos salir, la puerta estaba cerrada. 

 

Mónica:  Valeria tuvo un accidente en el tobillo, ¡tenemos hambre y sed! 

 

Valeria: Cómo podríamos recompensarla, porque ahora se ha convertido en nuestra heroína. 

 

Carola: Por ahora, ¡desátenme! 

 

Mónica: ¿No dijo que necesitaba unos nuevos lentes?

 

Valeria: Le pagamos la operación.

 

Mónica: Y después agarramos el primer vuelo y nos vamos a…

 

Valeria: Cualquier urbe

 

Mónica: ¿A dónde?

 

Valeria: A cualquier parte del mundo, vamos a volar juntas… !A volar!

 

 

 

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