Escrito e ilustrado por: Mariangelic Sachärrer Favier 

 

 

La triste historia de unas manzanas, en peligro de no ser comidas

Esta es la historia de unas manzanas que estaban sufriendo porque querían ser comidas. Por la mañana se escuchó una voz que decía -Danielito, no juegues con las manzanas. Agarra una y te la comes, sino la dejas en su sitio, se pueden dañar-.

Las manzanas afligidas rodaban por la mesa de un lado al otro como pelotas de golf, saltaban como atletas, y sufrían en silencio al no ser comidas, por nadie en la familia. Danielito no las metía como desayuno para la escuela y sus padres preferían no llevar nada de comer. 

 

Por la tarde, pasaban el tiempo paralizadas bajo el sol despiadado, sobre una mesa larga y solitaria, esperaban y esperaban. Por las noches sufrían la incertidumbre de no saber si terminarían durmiendo en la basura, al lado de las sobras de comida.

 

Las pobres manzanas con tantas vitaminas para dar, padecían de miedo y tristeza al saber que nadie las quería comer, que nadie las amaba, que nadie las necesitaba. Un día se acercó una mano extraña a la mesa, tomó las manzanas y se las llevo a un sitio donde muchos niños se devoraban una con alegría. Ese día las manzanas fueron finalmente comidas.

FIN 

Un amigo al otro lado del río

Juguetes leales, defendiendo su derecho

4 años y soy un niño mayor

Un Diente de Leche que debía ser libre

Mi Kukusch y yo

El niño pájaro y la gaviota